martes, 14 de septiembre de 2010

TP 3- GRUPO 1- Paola Borrusso González


Príncipe Sapo

Como todos los viernes hay clases de ciencia y Edurne se dispersa, se dispersa todo el tiempo en todas las clases.
Está como ausente con la mirada perdida en algún punto infinito. No logra asirse del todo a la realidad. Las otras niñas comentan a sus espaldas que se ha vuelto loca. Ella no les hace caso. Habla con muy pocas compañeras. Se ha vuelto un poco solitaria; su refugio son los libros, los cuentos de hadas sus favoritos. Escribe con frecuencia en su diario y tiene pesadillas.
Como todos los viernes hay clases de ciencia y la maestra entra con un balde lleno de sapos para diseccionar.
Toda almidonada reparte un ejemplar  a cada  niña.
Edurne por primera vez mira a los ojos a su maestra mientras recibe a ese sapo ante ella. Ahora mira al sapo y el sapo parece mirarla a ella. La maestra indica como colocar al animal para su disección. Está mareado por el cloroformo, está muy dócil y se deja colocar boca arriba con facilidad.
Edurne toma con una mano el bisturí y con la otra dispone al sapo. Al tomar contacto con el cuerpo del animal siente su piel, siente su latido, la mano comienza a temblarle y deja caer el bisturí al piso. Acaricia amorosamente la barriga amarilla que palpita cada vez más lenta.
-Edurne ¿qué le pasa?-Pregunta firme la maestra.
Edurne levanta la mirada hacia la maestra mientras ésta se le acerca y levanta el bisturí.
-Yo la ayudo Edurne, sé que situaciones que la perturban.
La maestra toma el bisturí y fija con la otra mano al sapo.
Edurne la empuja arrebatándole el bisturí mientras toma al sapo. Lo abraza fuerte contra su pecho.
-¡Bruta! -Le dice la maestra -¿Qué hace? ¡Déme el bisturí loca!
-¿Y si es un príncipe? ¿Y si es un príncipe?- Le interroga rompiendo en llanto la niña.
-¡Qué va a ser un príncipe esa bestia! ¡Venga acá y continué con la clase!- Diciendo esto la maestra se le acerca a la niña. Con una mano, Edurne sostiene al sapo y con la otra comienza a erguir el bisturí contra la maestra. La maestra se tapa la boca ahogando un grito y todas las niñas gritan:
- ¡La loca nos va a matar!
Edurne vuelve a gritar entre sollozos: -¿Y si es un príncipe? Y sale corriendo con el sapo en brazos.
Edurne escapa y corre por las calles hasta el río. Allí se detiene y baja al sapo, quiere liberarlo. El sapo aún está bajo los efectos del somnífero. Ella se queda junto a él el resto de la tarde.

1 comentario:

Daniel (Grupo 1) dijo...

Personalmente me parece genial que se haya resuelto el cuento en una corta extension, en el cual, ademas, la historia secreta sale a la luz con mucha fuerza y justamente para reforzar todo lo que habia ocurrido.
No puedo negar que me hizo ruido imaginar a una maestra diciendo "loca", pero es parte de la creatividad, sin dudas.