_ ¿Eh?
_Que cuanto vale un caracol_ El cielo estaba tapado de nubes y aún así la resolana le quemaba la cara.
_Y… depende. En Bilbao los caracoles de mar cuestan unos 40 dólares el plato. Claro, que si te metes en algunos lugares no muy agradables encontras platos más baratos.
_Me refería a éstos_ Dijo ella señalando el pequeño caracol que intentaba trepar por el tronco de un árbol.
_ ¿Vos me estás cargando? Nada. ¿Qué va a valer?_ Pedro agarró al caracol, lo zamarreó y lo dejó en el suelo. El caracol volvió a trepar el tronco del árbol.
_ ¿Estás seguro? _ Claro ¿Escuchas eso?_ Preguntó el cortando la conversación.
_Ajá.
_Estamos tan solo a un kilómetro del mar_ Dijo señalando la cabaña que había alquilado para su luna de miel_ ¿Ves que lindo? O sea a solo 500metros. Es como tener la pileta del club en el patio de tu casa. ¿Sabes cuanto tiempo tardaron en construir este complejo?
Silencio, ruido de cascabeles.
_Tres meses_ Dijo Pedro con tono de vendedor ambulante_ ¿Me escuchaste? Tres meses nomás. Así tenemos que hacer nosotros. Ser efectivos, tardar menos. Yo creo que un, dos, tres años como mucho y copamos el mercado. Si ellos pueden en tres meses, nosotros vamos a poder en dos. ¡Pero que digo dos! En un mes lo vamos a hacer. Porque hay que saber aprovechar el tiempo. El tiempo es oro.
_El tiempo es tiempo y ya_ Dijo Ana antes de empezar a toser.
_Te digo que el tiempo vale.
_ ¡Claro que el tiempo vale! pero no como el oro, porque el oro no lo puede comprar. _ Es v
erdad, si el tiempo fuese oro, los relojeros serían alquimistas.
_No _contestó ella retrucando la apuesta_ Porque los relojeros sabrán construir relojes pero no saben parar el tiempo ni adelantarlo. Y eso no se puede comprar.
_Pero sos testaruda mujer eh?! Si se dice que el tiempo vale oro, entonces hay algo que el oro puede hacer con el tiempo, y no al revés
_Como quieras, siempre terminas teniendo razón
Silencio, otra vez los cascabeles.
_ ¿El tiempo vale como un caracol?
_ ¡Y dale con el caracol! Me parece que el óleo que usas todos los días se te está metiendo por esa cabecita que tenés_ Mientras tanto el caracol seguía trepando el árbol_ Vos pensas mucho eso es lo que pasa.
_Tengo frío_ Retrucó Ana llevándose la mano a la boca para toser otra vez. Tenía la piel de gallina
_ Un ratito nomás y volvemos. ¿Sabés lo que tenés que hacer vos? Conectarte con la naturaleza_ Dijo distendido tomando una bocanada de aire_ Todo el día, encerrada en ese cuarto, lleno de olor a pintura, con telas tiradas por todos lados. El mes que viene nos vamos a sur ¡Eso! Cuatro mil, cinco mil dólares, y nos relajamos. Ya me imagino llegando al hotel. ¡Los hoteles de lindos que hay en el sur! Pileta climatizada, home theater, jacuzzi ¡Eso es vida! Vemos como llegan las ballenas, nos sacamos fotitos, le damos de comer a los pingüinos. Pero comida de verdad, no como las migajas de pan que les das a las palomas en la plaza de la esquina del departamento.
_Tengo las manos heladas_ Dijo Ana que en realidad tenía todo el cuerpo hecho un cubito de hielo. Ya se le empezaba a empalidecer el rostro
_Sí, si. Ahora vamos Habían empezado a trepar por un caminito rocoso, y a Ana cada vez le costaba más respirar. _¿Sabés que soñé anoche?_Dijo ella con, las manos abiertas tratando de equilibrar su cuerpo.
_ ¿Una pesadilla?_ Preguntó el con algunos metros de ventaja
_No
_ A bueno, entonces contame.
_Estaba en una playa como esta, pero con un faro. Era de noche y el viento soplaba muy fuerte. Parecía que el mar se comía las cosas. Yo no me quería acercar, pero había un cuadro. Un cuadro con marcos de bronce clavado en la arena. Lo quería sacar y no podía y no podía. Y la luz del faro se iba apagando poco a poco, y el mar se acercaba despacito…y yo no podía
_ Pero, esperá. ¿No había nadie?
_ ¡No sé Pedro era un sueño! La cosa es que yo no podía sacar el cuadro y las olas me empezaban a mojar
_Pero eso no tiene sentido ¿Cómo te vas a quedar ahí si ni siquiera sabés nadar?
_Pedro_ Dijo ella con la frente empapada de sudor y la respiración entrecortada_ ERA UN SUEÑO.
_ Ah, sí, seguí nomás
_Nada
_ ¿Nada?
_Hasta ahí me acuerdo. No sé como termina
_ ¿Pero que sentido va a tener?
_ ¿Desesperación? ¿Querer salvar algo que no se puede?
_Vos me salís con cada cosa. Fue un sueño. ¡Lo único que falta es que ahora me vengas con que querés jugar a la quiniela! ¡Mi mujer se volvió un gurú de los sueños!
_ ¡Pero qué te voy a decir si siempre querés tener la razón en todo!
_ No discutamos, es nuestra luna de miel_ Dijo él tirándole un beso desde arriba_ Sino ¿Qué nos queda para dentro de 30 años? ¿Eh? Como te decía, tenemos que viajar más y conocer más.
_ ¿Mas hoteles?_ dijo Ana con ironía
_ Hoteles, lugares lindos, restaurantes…
_ Lugares lindos, repitió ella por lo bajito. Pero Pedro no la escuchaba, y seguían sacando cuentas desde la alta roca en la que se encontraba su cuerpo.
_ ¿Sabés una cosa? Mejor volvamos
_ Ya te dije que un rato más y volvemos
_ Pero me quiero volver ahora, no en un rato_ Anchas ojeras le cubrían la cara y el pedacito de media luna que había comido segundos antes le raspaba la garganta como si fuera un pedazo de virulana
_ Sos testaruda ¿eh? Mirá donde te venís a poner a comer.
_Como porque tengo hambre, y ya.
_ Si comes ahora después no vas a comer.
_ Si después no como es porque no tendré hambre.
_ Hacé lo que quieras, hay tiempo para todo.
En una fracción de segundo después de dar un paso en falso, el resbaló y todo su cuerpo cayó por camino pedregoso manchando las piedras de rojo. Ana lo veía caer enmudecida y aterrorizada
Pedro caía y el caracol seguía trepando.
Calvo Noelia Gisele
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