jueves, 30 de septiembre de 2010

Trabajo 3. Grupo 1 (Laura Di Marzo).

Seminario: La Narrativa de Ficción. Cátedra Klein.

Docente: Di Marzo, Laura

Alumno: Gelmini Juri, Nicolás

Consigna 3: Escribir un relato usando las tesis sobre el cuento de Piglia (dos historias).

Original



Una hoja en Arial 10

Luz está en el baño arreglándose el pelo y la blusa. Andrés, que solo tiene puesto el pantalón, entra en la habitación con el mate recién preparado. Se sienta frente a la computadora. Abre una carpeta en la que hay cuatro archivos. Elige al azar uno de los cuatro y lo imprime.
Luz entra en la habitación y acomoda una silla junto a la de Andrés. Lo abraza, besa su hombro. Andrés le corresponde el abrazo, y toma el primer mate. Le da a Luz la hoja recién impresa, y dice:
-Es un cuento que escribí. Quiero que lo leas. Pero no hagas ninguna lectura rara, no trates de leer mis deseos ocultos, como querés hacer siempre que te muestro algo de lo que escribo. Es un cuento, nada más.
Luz sonríe intrigada y toma la hoja, que dice en Arial 10:

Flor está en el baño arreglándose el pelo y la blusa. Gabriel, que solo tiene puesto el pantalón, entra en la habitación con el mate recién preparado. Se sienta frente a la computadora. Abre una carpeta en la que hay cuatro archivos. Elige al azar uno de los cuatro y lo imprime.
Flor entra en la habitación y se sienta junto a Gabriel. Lo abraza, besa su hombro. Gabriel le corresponde el abrazo, y toma el primer mate. Le da a Flor la hoja recién impresa, y dice:
-Escribí este cuento ayer. Leelo, pero sin hacer lecturas raras, sin buscarle el sentido oculto; no lo tiene. Es sólo un cuento.

A Luz se le escapa una risita. Se detiene, mira a Andrés con sorpresa y alegría.
-¿Qué es esto? ¿Cuándo lo escribiste?
-Seguí leyendo –dice Andrés con amabilidad.
Luz sigue leyendo, sonriente:

Flor sonríe con intriga y toma la hoja, impresa en Arial 10. El cuento se llama Una hoja en Arial 10. Lee; está en el medio del primer párrafo cuando de repente se detiene. Mira a Gabriel.
-¿Y esto? ¿Cuándo lo escribiste? –pregunta Flor.
-Seguí leyendo –responde Gabriel después de reírse. Flor está seria; vuelve a leer. A medida que avanza, su expresión se va volviendo difusa, extrañada. Sobre la mitad del texto, su gesto es de preocupación. Finalmente se lleva una mano al pecho, y luego mira a Gabriel sin mover la cabeza.
-¿Qué te pasa? ¿Querés asustarme? –pregunta Flor, con la voz entrecortada. Gabriel se ríe de un modo sordo; y dice entre risas:
-¿Me tenés miedo? Vos también pensás que estoy loco, claro. No me sorprende.
-No pienso eso… -dice Flor con timidez-. Pero no entiendo qué me querés decir con este cuento, por qué me lo das para que lo lea… No sé de dónde sacás que yo tengo algo con Iván.
-Te dije que no hicieras lecturas raras –dice Gabriel, metiendo una mano en el bolsillo.

Luz se endereza con la hoja entre las manos, mira el piso.
-¿Vos pensás que yo tengo algo con Iván? –pregunta con un hilo de voz.
-Te dije que no hicieras lecturas raras.
-Si sospechás algo me lo preguntás y ya –dice Luz temblando.- Yo no tengo nada con Iván. Y además, darme un cuento, así, ¿qué te pasa? –Luz está a punto de llorar.
-Vos también pensás que estoy loco. Todas piensan lo mismo, no me sorprende –Andrés mete las manos en los bolsillos. Luz se da cuenta. –Seguí leyendo –dice Andrés, como dando una orden. Luz lee:

Gabriel saca del bolsillo un frasco, lo abre y moja a Flor con el líquido que tiene adentro. Flor trata de cubrirse, cae al piso, siente el olor y no sabe si es kerosene u otro combustible. Tampoco sabe si gritar, o qué hacer. Gabriel se levanta y saca del bolsillo una caja de fósforos, y enciende uno.

-Termina ahí –dice Luz, y llora. No sabe por qué, pero llora. Andrés está serio; se levanta de la silla y saca las manos de los bolsillos. En la mano derecha tiene un frasco.
-Sí, termina ahí. Pero podría terminar de otra forma –dice Andrés. Su cuento tenía tres versiones más: en una, Gabriel apaga el fósforo y le dice a Flor que se vaya; en otra, en lugar de un frasco, saca un revólver; en otra, Gabriel apunta el revólver hacia su propia cabeza.

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