martes, 14 de septiembre de 2010

TP 1- GRUPO 1- Paola Borrusso González


Las niñas del árbol

La noche en que nos despedimos el maestro me obsequió un viejo morral que él usaba para ir a la escuela, un morral que olía a tabaco dulce del que muchas veces le quitábamos un poco. Adentro había un libro de tapas de cuero, muy suaves al tacto, un arma de fuego, un puñal,  una caja de cigarros y un pedazo de queso y dos cajas de balas. Al  último instante de nuestro adiós me cruzó el morral  y mientras me abrazaba me dijo: Edurne, hija el libro está en blanco, es para que escribas tu pasado. Me giró el cuerpo y me empujó hacia el bosque y yo corrí tras el pequeño grupo del que formaba parte.

Pasamos varios días escondidos en los árboles y cavernas, y caminando mucho por las noches. Tuve mucho miedo que se me acabara la comida y se me terminó pudriendo el queso pero lo comimos igual. Tuve que aprender a cargar mi arma y a atarme el puñal al costado de la bota. Me sentía una heroína pero muy aterrada. Cumplo 13 años mañana.

Al principio no entendí muy bien eso de escribir mi pasado pero ahora que llevo más de un mes en este barco ya lo voy entendiendo: cada día que pasa es parte de mí pasado y yo puedo leer en este  oráculo de papel cosas que ya me pasaron.

Siempre escribíamos con mis amigas Paloma y  Ainoa en una libreta que dejábamos en un hueco debajo del roble. La primera que volvía por allí se lo llevaba y escribía cosas para las otras dos; cosas que muchas veces no entendíamos pero era como un libro de cuentos o algo así, pero los libros de cuentos para niños están siempre en pasado decía el maestro y nosotras tres escribíamos en presente: Paloma había escrito un cuento muy bonito sobre nuestro árbol, había escrito una historia sobre un príncipe que se había vuelto árbol y que tenía tres princesas que cuidaban su letargo: las princesas llevaban nuestro nombres, claro. De las tres princesas solo quedan dos Ainoa que esta en algún lugar con su hermano y yo que voy en este barco. Paloma ha muerto en el bombardeo pero no creo que pueda escribir sobre eso porque me acuerdo de su cuerpo vivo; tuve que arrastrar su cuerpo muerto y no sé como escribir sobre eso. Además con Paloma y Ainoa siempre hablábamos de nuestro futuro juntas nunca del pasado.

Tampoco me animé a escribir la primer página de mi pasado me sentí triste, pensé en el maestro, en qué me diría, entonces me sentí más triste y solo puse una hoja del roble. Me acordé mucho de las siestas en Guernica y de mis amigas Ainoa y Paloma y de sus cuerpos vivos….

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