martes, 12 de octubre de 2010

Trabajo 5. Grupo 1 (Laura Di Marzo).

Seminario: La Narrativa de Ficción. Cátedra Klein.

Docente: Di Marzo, Laura

Alumno: Gelmini Juri, Nicolás

Consigna 5: Escribir un relato basado en alguno de los argumentos de M. F.

Original


Colaboración de las cosas

Nadie le había explicado al niño que las sartenes no son juguetes. O que no se deben dejar por ahí si uno quiere jugar con ellas. En todo caso, el niño la dejó efectivamente en la terraza al ser llamado por su madre, y luego nadie la encontraba.
El revuelo fue inmediato, porque ese día era sábado y los sábados se cocinaba con la sartén. Más precisamente, el padre cocinaba con la sartén, y fue él quien se percató de su ausencia y comenzó a quejarse al resto de la familia.
-Imposible cocinar si no está la sartén –decía.
-Imposible –le contestaban. O también:
-Sin sartén no se puede cocinar.
-No.
La búsqueda infructuosa continuó incluso cuando llegaron los invitados, parientes cercanos que, a su vez, vivían cerca. Doblemente cercanos.
-Pero, ¿dónde está? –preguntaban.
-Nadie sabe –les contestaban.
De a poco la búsqueda se volvió discusión, en tanto era imposible que nadie supiese que la sartén estaba en la terraza, excepto el niño (que la había olvidado) y la propia sartén, que por los gritos comprendió la situación y se sintió indirectamente culpable de la misma.
Ante el alboroto que aumentaba, decidió hacerse cargo, ir ella misma al encuentro, a su destino. Desde el borde de la escalera, donde había sido dejada por el niño, se lanzó al escalón más cercano y, con un ruido que en la casa todos escucharon, aterrizó allí con éxito. Envalentonada, repitió al instante la operación y se arrojó al escalón siguiente. Mediante ese proceso llegaría en pocos minutos a la planta baja.
Mientras tanto en la casa el escándalo aumentaba, al punto de que nadie se preocupaba por averiguar el ruido proveniente de la escalera, o bien nadie lo escuchaba debido al tono cada vez más estridente de la disputa acerca del paradero de la sartén. Se buscaba en lugares cada vez más inverosímiles (debajo de las camas, en la biblioteca, en la chimenea) y ya alguien había propuesto ir a la terraza. Pero cuando la riña estaba por alcanzar un punto de vehemencia intolerable, la sartén apareció, mágica e imposible, en la puerta de la cocina.
-¿Y dónde estaba?
-Ahí, en la puerta.
-¿Y cómo puede ser?
-No sé.
Alguien sugirió la conexión entre el ruido y la caída de la sartén por la escalera; en ese instante el niño recordó y confesó que había sido él quien había llevado la sartén a la terraza y la había olvidado, pero como el episodio no había pasado a mayores, todos lo tomaron como una futura anécdota, y nadie lo amonestó.
Lo que quedó sin resolver, algo sobre lo que nadie llamó la atención, fue la causa de la caída de la sartén, que como hemos visto, había sido iniciativa de la propia sartén, una acción heroica y desatada, desinteresada. La sartén se volvió el factor X, la clave del relato, y sin embargo, quizás debido a la atipicidad de su doble condición de causa/agente-de-resolución de la hazaña, nadie la recordó, nadie se enteró de su espíritu de comunidad y colaboración, de sus merecimientos.

1 comentario:

Seminario La Narrativa de Ficción dijo...

Me pareció muy bueno lo de darle vida a la sartén y que tomara ella la decision de arojarse. me hubiera gustado leer un poco mas de lo que pensara o sintiera jaja, muy ingeniosa elección de focalización.