viernes, 22 de octubre de 2010

Vueltas


    Sebastián sostuvo el arma en su mano y pudo mantenerla apuntando al espejo sin temblar. Ese control había llevado tiempo de practica al igual que lo había hecho el imaginar la figura de Carlos en el espejo en vez de la propia. Acerco el arma a su nariz y sintió el olor a pólvora. Todo había llevado tiempo, juntar coraje, hablar con el contacto, los tiros de practica en algún lugar perdido del conurbano. Los pasos previos estaban agotados. Solo restaba actualizar la idea que germinaba día a día en su cabeza desde hacia semanas.
    Tomó el taxi en la avenida. Luego de indicarle la dirección al taxista se percato de que eran las once de la noche. Carlos debía estar empezando a preguntarse por qué no había llegado aun.
   Estrechó su mano y sin decirle nada enfilo hacia la biblioteca. Sebastián observo que debía hacer un rato que Carlos estaba esperándolo porque las piezas ya estaban todas en sus correspondientes casillas. Esperando el momento de entrar en acción. Los dos sillones estaban en el centro de la habitación y entre ellos el tablero de ajedrez en una pequeña mesa. Carlos puso sus puños cerrados delante de Sebastián y este eligió de manera afortunada. Blancas. Las piezas empezaron su desfile y empezaron a charlar cosas del trabajo. Las charlas con Carlos seguían siendo irritantes para Sebastián pero no tanto como las otras, las de hacia tiempo ya. Charlar horas y horas acallando miedos, especulando sobre la impunidad. Nada había pasado finalmente, todos habían supuesto un accidente. El superior de Carlos, jefe a su vez de Sebastián, se había esfumado sin problemas para el resto del mundo. Y Sebastián siendo por casualidad testigo, portador de un saber, se había vuelto el psicólogo, cura y cómplice de Carlos. Seis meses después ya no había mucha necesidad de catarsis por lo cual las charlas solo se habían vuelto aburridas y monotemáticas. Fue por eso que Sebastián aumento su estado de alerta,  en el cual ya de por si lo tenia el estar por perpetuar un asesinato,  cuando Carlos de la nada le preguntó:  
-¿Crees en la magia Sebastián?- Ante la pregunta Sebastián aprovecho para reír y liberar algo de tensión pero viendo que Carlos quería una respuesta seria pregunto.
- ¿Qué tipo de magia?
-Magia no es exactamente en lo que estoy pensando…son mas bien lógicas alternativas …- Sebastián puso su mejor cara de no comprender.
-No Carlos, en cosas raras no che.
- ¿Ves el reloj que esta detrás tuyo?- Sebastián obtuvo rápidamente la imagen mental del antiguo reloj de péndulo que se hallaba detrás suyo pero fue entonces que se percato de que no escuchaba el típico ruido que este emitía por lo cual tuvo que voltear y comprobar que el reloj no estaba funcionando.
-Si…una antigüedad…¿un fantasma lo rompió?- Esta vez Carlos lo acompaño en la risa.
-No, y tengo la teoría de que no esta roto. Es un reloj con una historia interesante.- Dijo Carlos con un tono misterioso. Sebastian no quería nada de misterios esa noche pero igualmente preguntó.
-Bueno, esto esta bastante trabado- dijo mirando el tablero- nos tomamos un tiempito y me contas la historia.
-Muy bien- Carlos suspiro y se levanto de su sillón-Ese reloj pertenecía a mi viejo y me lo dejo al morir. A su vez el reloj había sido el regalo de un amigo. Amigo que se había hecho mi viejo como fruto de una desgracia.
-No hay mal que por bien no venga- Dijo Sebastián retándose para sus adentros “¡No parlotees!”. Carlos continuo su historia sin responder nada al comentario.
 -Papa era viajante, había meses enteros en que no lo veía. Una día apareció con el reloj en casa. Yo era muy chico pero algo recuerdo y papá siempre conto la historia en cada reunión social.- Carlos se movía de un lado al otro delante de Sebastian e intercambiaba miradas entre el reloj y Sebastian.
  -Al parecer papá había salvado a un hombre que se había accidentado con su auto en una ruta poco transitada. Facundo se llamaba o llama, no sé que fue de el hoy en día, la ultima vez que lo ví fue en el funeral del viejo hace unos años. De cualquier manera parece que si papá no pasaba en ese momento Facundo habría muerto desangrado. El reloj de péndulo se lo había regalado Facundo como agradecimiento. Con el tiempo se fueron haciendo amigos, se frecuentaban bastante seguido y el reloj adornaba la cocina comedor de casa. Un día dado, aproximadamente seis meses después del accidente papa empezó a sentirse mal, fue al hospital y lo internaron. Hacia la noche de ese día nos enteramos que necesitaba un trasplante de riñón urgente. Volvimos a casa y mientras mamá llamaba a todos los conocidos contándoles el problema me percate de que el reloj de péndulo había dejado de funcionar, se lo conté a mamá y ella asustada porque sabia lo mucho que papá quería ese reloj le intento dar cuerda. El reloj parecía roto.- En ese momento Carlos salió de la vista de Sebastián y se paro frente a reloj de péndulo, mirándolo fijo. Sebastián intento seguir mirándolo pero tenia el cuello tan tenso que la posición se le volvía muy molesta.
    Cuando volvimos al hospital Facundo estaba ahí. Se había hecho unos exámenes y habían averiguado que de manera curiosa Facundo parecía ser un donador perfecto. La operación fue exitosa. Papa estaba como nuevo. Fue recién cuando le dieron el alta y volvió a casa que yo y mama nos dimos cuenta de la novedad. El reloj estaba funcionando sin problemas.
-Linda historia…a vos te parece que significa algo…¿el reloj es mágico?
- Cuando me levante esta mañana de casualidad me di cuenta que el reloj no estaba funcionando. En ese momento me invadió un terror absoluto. Me quede todo el día acá en casa asustado con miedo de que el “karma” tocara mi timbre. Después me percate de que habíamos arreglado para vernos justo esta noche.
-Si…¿y eso?- Fue ahí que Sebastián sintió una leve presión sobre su cabeza a lo que volteo lentamente para encontrarse ante la oscura mirada de ciclope de un arma. Con el corazón latiendo violentamente balbuceo preguntas-¿Qué? ¿Qué haces?
-Tranquilo y no te muevas que te va a  salir una reunión de urgencia con Lopez- Por primera vez en la noche Carlos rio con ganas-No te preocupes, acordate de que vos no crees en cosas raras, solamente quiero revisarte, el día ya esta por terminar

David Pérez

No hay comentarios: