viernes, 1 de octubre de 2010

El reloj (Consigna 4)

por Katelyn Duncan

(editado 29/10) 

El reloj en la pared del aula está equivocado.
  
La profesora lo mira y piensa frenéticamente en cómo va a cubrir todo lo que quería decir en la cantidad del tiempo que queda.
  
El muchacho sentado en el frente que está enamorado de la profesora lo mira porque ve que ella lo mira, y espera que el tiempo pase lento.
  
La extranjera bosteza, lo mira y trata de calcular qué hora es en su país, y cuándo va a poder hablar con su novio que se extraña tanto.
  
El estudiante en la última fila, que desde hace unos momentos se queda dormido, levanta la cabeza, lo mira y se pregunta cuándo puede regresar a casa y acostarse.
  
La aficionada de bellas artes lo mira y piensa en los relojes de Dalí que se derriten en paisajes surrealistas, y desea estar en un lugar más fantástico, en una pintura cualquiera.
  
El músico lo mira, piensa un momento, y lo usa como metrónomo mientras finge tocar la guitarra con las manos debajo del escritorio, porque a él no le importa qué hora es.
  
Y en la silla cerca del rincón en la parte de atrás del aula, la escritora presta atención, se da cuenta del error del reloj, y mira a las personas a su alrededor, y observa todo, y empieza a escribir.

No hay comentarios: