miércoles, 25 de agosto de 2010

La felicidad de la creación

Es la una del mediodía, afuera el sol brilla intensamente y la gente camina apresurada por las veredas, puedo observarlos desde las ventanas del bar en donde me encuentro. Hace poco más de dos horas salí de un teórico y vine a tomar un café para matar el tiempo hasta que se haga la hora de entrar a otra clase.Traje un par de apuntes con la ilusión de poder terminarlos, pero pasó más de media hora y no consigo salir de la primera página. Mientras una imagen rebota en mi cabeza haciéndome recordar que queda poco tiempo para el final y que debo concentrarme, pues aún me queda mucho más por leer, desde la esquina de la mesa una página en blanco de mi cuaderno me grita, casi implorando, que no la ignore. Pero como siempre, en medio de un cuatrimestre no hay tiempo para construir mundos imaginarios en páginas en blanco, el tiempo debe ser invertido en leer al menos cinco apuntes para cada una de las materias que se estén cursando y preparar finales, solo así el tiempo tendrá un sabor productivo.
Aún de este modo, con tantos pensamientos taladrando mi cerebro, no puedo esquivar esa página en blanco, y en ese preciso instante me viene el recuerdo de una profesora que en una de sus clases preguntaba acerca de la afirmación “Para escribir es necesaria la inspiración”, hago a un lado los apuntes, tomo la página en blanco y comienzo a escribir.
Creo que para escribir hacen falta muchas cosas además de la inspiración: lo principal es tener ganas, ganas de contar algo, algo que despierte en el escritor la necesitad de ser contado y recién en ese momento encadenada viene la inspiración. Con respecto al tiempo, recuerdo haber leído alguna vez en algún lado que, si se plantea el problema del tiempo para escribir es porque no se tiene el deseo, y adhiero a esta idea, ya que para hacer muchas cosas (no solo escribir) uno nunca tiene tiempo, pero si el deseo existe los tiempos aparecen.
La ficción es un buen punto de partida a la hora de escribir, nos rodea todo el tiempo, nos propone nuevos mundos, nuevas aventuras y la posibilidad de crear emocionantes sensaciones. Cuando pienso en la idea de si es o no evasión, me vienen muchas preguntas, ¿evasión de que? De la realidad. ¿Qué es en verdad la realidad? Porque evadir si uno puede desde su visión construir, construir a partir de la realidad que uno ocupa, que uno vive. La cuestión no se resume en pensar si es o no evasión sino en invitarse a la felicidad de la creación.


Cintia Angelini

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